2016 · 08 · 22 • Fuente: Anuar Majluf Issa, Radio Cooperativa

El último día de ocupación, será el primer día de paz

Hoy son 68 años desde la Nakba (“La Catástrofe”) en que más de la mitad del pueblo palestino fue expulsado de sus hogares tras la creación artificial e ilegal de Israel sobre el territorio histórico de lo que era Palestina, todo acompañado de la desaparición del mapa de más de 530 aldeas.

Pero hoy nada ha cambiado; Israel continúa con su proceso de colonización y limpieza étnica sobre los palestinos. La Nakba no ha terminado.

Llegué hace pocos días desde Palestina ocupada / Israel y cuando digo que la limpieza étnica no ha terminado es porque yo la vi, no me la han contado. Soy testigo de los más de 500.000 colonos que hoy viven en Cisjordania, soy testigo de cómo Israel avanza sobre el Valle del Jordán, destruye hogares en Jerusalén Oriental, requisa los permisos de residencia a los palestinos y continúa con la construcción del muro de anexión.

Soy testigo que tanto en Gaza como en Cisjordania los palestinos viven encerrados en guetos (sí, en guetos) y su libertad de movimiento es restringida por soldados judíos traídos desde diferentes lugares del mundo para colonizar y humillar a los palestinos hasta el cansancio. No solo yo soy testigo, sino que cualquiera que visite Palestina se puede percatar de los crímenes que se cometen a diario, tal como le ocurrió al premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien declaró recientemente que “Israel se ha convertido en un Estado colonial”.

A pesar de ello, me llama profundamente la atención la complicidad de gran parte de los países de la comunidad Internacional, quienes no han sabido poner fin a una ocupación que según el Derecho Internacional constituye un crimen de guerra. Pero por otro lado, debo manifestar satisfacción por la preocupación que hoy sienten millones de ciudadanos en el mundo que solidarizan con la causa del pueblo palestino en su búsqueda de paz, libertad e igualdad.

Esta solidaridad de la que hablo, se ha mostrado principalmente en la adherencia a la campaña del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) a Israel. Pues hemos visto cómo satisfactoriamente ésta ha comenzado a crecer desde que hace unos dos años, el fondo de pensiones holandés (PGGM), uno de los más grandes de Holanda, ha suspendido su colaboración con cinco bancos israelíes debido a sus actividades en las colonias de los territorios palestinos, decidiendo no volver a invertir en cinco bancos israelíes: Bank Hapoalim, Bank Leumi, First International Bank of Israel, Israel Discount Bank y Mizrahi Tefahot Bank, y luego debido al rol de la conocida actriz Scarlet Johansson, como rostro de la marca Soda Streem, la cual funciona en el asentamiento ilegal de Ma`ale Adumin dentro de Cisjordania.

Hoy, luego de esos grandes éxitos, la campaña se ha extendido a diferentes lugares del planeta por medio también del boicot académico, donde prestigiosas universidades han cortado vínculos con universidades israelíes, sumándose a ello la reciente votación en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, la que también se adhirió marcando un hito ejemplar a seguir por otras facultades de nuestro país.

Esta campaña ha recibido el apoyo de destacados activistas, como el premio Nobel de la paz, Desmond Tutu, de organizaciones judías como Jewish Voice for Peace, del cantante Roger Waters, del intelectual Stephen Hawking y de un número creciente de académicos internacionales e israelíes y de diversos Estados, demostrando ser una vía de creciente eficacia para que la sociedad civil internacional presione, mediante acciones no-violentas, a la comunidad Internacional, con el objetivo de hacer respetar los derechos de la población palestina.

BDS es la opción que está dejando Netanyahu. Israel no ha negociado de buena fe durante ya largos 23 años, periodo en el cual la situación de los palestinos ha empeorado, consolidándose un régimen de colonias, discriminación y Apartheid, marginando a los palestinos a limitados derechos en la etnocracia judía israelí (un territorio, dos sistemas: uno para los israelíes judíos y otro para los palestinos,cristianos y musulmanes).

Israel no ha mostrado disposición de derribar algo que le ha costado años construir, como lo es la imposición de un sistema completo de segregación racial, con derechos completos para su población judía, otros no tanto para el millón y medio de palestinos-israelíes de 1948, menos aún para los ocupados en 1967 y para qué detallar la triste situación de los guetos en Cisjordania carentes de toda clase de derechos y rodeados del muro y colonias ilegales de población judía.

La Comunidad Judía[1] en Chile también ha elegido el camino de Netanyahu y se apega tristemente a sus discursos nacionalistas-sionistas justificando la ocupación israelí sobre Palestina. Llaman al diálogo mientras envían a sus hijos chilenos a realizar el Servicio Militar en Israel, seguramente para continuar colonizando el territorio palestino ocupado o para atacar Gaza de vez en cuando, mientras Netanyahu dice estar “negociando”.

La colonización de los territorios palestinos ocupados, piedra de tope para alcanzar la anhelada paz, tiene el objetivo de cambiar el estatus del territorio ocupado y no permitir que geográficamente se pueda establecer un Estado Palestino viable; así, Israel ha convertido a Palestina en guetos que constituyen menos del 10% de lo que era.

Se debe valorar la valentía que sí han tenido diversos grupos de judíos en el mundo quienes no se han sentido representados por el actuar de Israel y han alzado la voz contra el Sionismo, tales como Noam Chomsky, Ilan Pappe, Maya Wind, Gideon Levy, Amira Hass, o grupos como Breaking the Silence, Neturei Karta, Jewish Voice for Peace, B`tselem, entre tantos otros con quienes sí efectivamente se puede dialogar, pues entienden que el camino para la paz no es la eliminación de los palestinos, sino que pasa por el acatamiento de Israel a la legalidad internacional que pone fin a la ocupación. El último día de ocupación, será el primer día de paz.

[1] En estricto rigor hablo de la Comunidad Sionista de Chile, pues utilizar el nombre de Comunidad Judía de Chile, tiende a confundir puesto que de ser así corresponderían a un grupo religioso. Judaísmo es la religión, mientras Sionismo es la ideología que motiva la creación de Israel y sus actuales políticas.

Fuente: Anuar Majluf Issa, Radio Cooperativa