2016 · 06 · 02 • Fuente: Mentiras sionistas

Danny Danon y el BDS: Cuando la ultraderecha te acusa de racismo

A propósito de la celebración de un acto contra el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), el actual embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, ha afirmado que el "BDS es la encarnación moderna del antisemitismo". El simple hecho de que Danon acuse a alguien de racismo debería causar sonrojo a cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y de conocimiento de la trayectoria política de este personaje.

 

Danny Danon “visita” la mezquita de Al Aqsa en 2010, en la Palestina Ocupada por Israel.

Danon, un prominente político ultraderechista del Likud, partido gobernante en Israel, afirmó en diciembre de 2014 que si la ONU reconocía a Palestina como estado, Israel debía anexionarse Cisjordania (los Territorios Ocupados Palestinos), el poco territorio que Israel dejó a los palestinos tras la limpieza étnica de 1948. En realidad, gran parte de Cisjordania ya está anexionada de facto desde 1967. Decenas de miles de hectáreas, de las que se ha expulsado previamente a la población autóctona demoliendo sus casas y confiscando sus campos de cultivo, han sido destinadas a construir colonias israelíes. Todo esto condena a los palestinos a vivir en un régimen de apartheid. Un apartheid que les impide acceder a determinadas zonas, andar por determinadas calles, circular por determinadas carreteras o usar determinados medios de transporte, reservados de forma exclusiva para los colonos judíos israelíes. Un apartheid que les obliga a vivir bajo el yugo de la ley militar israelí, por la que no hace falta ser acusado de nada para que te encierren durante años. Ley que no se aplica a los colonos judíos israelíes: un territorio, dos leyes distintas según procedencia étnica.

Soldados israelíes impiden a un palestino transitar por una calle reservada solo para judíos en los Territorios Ocupados Palestinos

Danon propone culminar este proceso en toda Cisjordania mediante la anexión a Israel. Dónde vayan a vivir los palestinos de los Territorios tras la anexión no parece ser su problema. Quizá se los pueda mandar a El Líbano, Siria, Jordania o Egipto, países en los que ya viven más de cuatro millones de refugiados palestinos desde 1948. ¿Qué más da un par de millones más?

Este hombre, embajador de Israel en la ONU, es el que acusa al BDS de racismo. Imaginad a un supremacista blanco sudafricano, o del Ku-Klux-Klan, acusando a un activista por los derechos de la población negra de racismo.

Parece una broma pesada. Desgraciadamente, esta broma está avalada por la práctica totalidad de los gobiernos occidentales, incluido el de España, que desde que Israel dio la orden hace menos de un año, se han aprestado a participar de forma activa en la criminalización y la persecución de los activistas civiles del BDS contra el apartheid israelí. Nada nuevo, lo mismo sucedía hace menos de cuarenta años con el apartheid sudafricano.

EEUU, Canadá, Reino Unido y Francia ya han implementado políticas de prohibiciones y sanciones a instituciones públicas y privadas que se adhieran al movimiento BDS. La presión del BDS en EEUU y la UE acucia a Israel, que a su vez acucia a los gobiernos cómplices de su política de apartheid. Geoestrategia. Antes se llamaba Realpolitik, un término ya extinguido por las evidentes connotaciones que contiene.

El movimiento BDS, por mucho que le duela a Israel, está recibiendo cada vez más apoyos de organizaciones judías en todo el mundo. Jewish Voices for Peace en EEUU, Union Juive Française pour la Paix en Francia o International Jewish Anti-Zionist Network en todo el mundo, entre muchas otras, se han unido al llamamiento no violento de boicot a Israel de la población civil palestina. Israel, como nos recuerdan estas organizaciones, no tiene el monopolio sobre el judaismo. Llamar antisemita a cualquiera que se oponga a la política racista de Israel es un insulto para cientos de miles de judíos que ni se sienten identificados con el sionismo, ni tienen el más mínimo interés en ser usados como cómplices involuntarios del último régimen de apartheid occidental que persiste en nuestro planeta. ¿Son también antisemitas estos judíos? Pregúntenle a Danon.

BDS pide el boicot a instituciones israelíes, del mismo modo que se hizo contra la Sudáfrica del apartheid, hasta que Israel cumpla tres condiciones:

El fin de la ocupación, la colonización y el apartheid en los Territorios Ocupados Palestinos, petición avalada por la Resolución 242 del Consejo de seguridad de la ONU.

- El reconocimiento del derecho al retorno por aprte de Israel de los refugiados de la limpieza étnica de 1948, avalada por la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU y por la UNRWA (Agencia de la ONU para los refugiados de Palestina).

- El fin de la discriminación de los palestinos que aún viven en Israel.

¿Es mucho pedir? Para Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU, sí. Pedir el fin del apartheid israelí es racismo.

Fuente: Mentiras sionistas