2015 · 05 · 14 • Fuente: Tareq Hajjaj, Middle East Eye / Traducción: Palestinalibre.org

#Nakba El hombre más anciano en Gaza: 'En los viejos días, tu casa era tuya'

En todos los hogares de refugiados en la Franja de Gaza, hay historias de familias obligadas a abandonar sus hogares, pertenencias e incluso a sus hijos

Rajab Al-Tom, El hombre más viejo palestino, 127 años, vive en Jabalia ciudad al norte de la Franja de Gaza.

En su juventud, Rajab al-Tom, que se crees que es el hombre de más edad de la Franja de Gaza,  viajó libremente a través de Palestina y Siria en un camello. De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, tiene 127 años. Ha sido testigo de la caída del Imperio Otomano, el Mandato Británico, la división de Palestina en tres partes (la Franja de Gaza bajo el dominio egipcio, Cisjordania bajo dominio jordano y Jerusalén bajo custodia de la ONU), la creación del Estado de Israel en 1948 y el gobierno de la Autoridad Palestina, seguida por la de Hamas.

Cuando era joven, al-Tom viajó desde Palestina a Siria y el Líbano en su camello. En aquellos días, a finales del siglo XIX, la tierra era llamada Gran Siria. "Yo vivía en la ciudad de Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza. En el invierno viajé a Beersheba a trabajar como agricultor; en el verano yo solía viajar a Haifa a ver a la mujer que amaba ", dijo al-Tom. "Era muy fácil ir de una ciudad a otra; no existían fronteras entre las ciudades de Palestina o de otros estados vecinos; donde quiera que iba, encontraba libertad y la paz", dijo a MEE.

Al-Tom solía viajar por toda Palestina a pie sin necesidad de un permiso, a diferencia de hoy. "Caminé por todas las ciudades palestinas sin ver un solo punto de control o cruce de fronteras; no había soldados israelíes humillando a los palestinos. Todos los viernes yo solía ir a Jerusalén para orar. Ahora necesito el permiso del ocupante ", dijo con lágrimas en los ojos.

Al-Tom tiene 300 nietos, y pasa su tiempo contándoles historias de cómo Palestina solía ser. "En los viejos tiempos, su hogar era suyo, sus hijos estaban a su alrededor, y tenían la esperanza para el futuro. Pero ahora es diferente; en cualquier momento usted puede perder todo sin ninguna razón ", dijo el anciano.

El año de 1948 es el período más devastador para todos los palestinos; algunos fueron obligados a abandonar sus tierras ante la amenaza de recibir un disparo, y otros amablemente cedieron su tierra a los nuevos refugiados que dejaron todo atrás y lograron sobrevivir. "Vi Jabalia dividida en dos secciones, ya que cientos de refugiados palestinos vinieron a hacer el primer campo de refugiados", dijo al-Tom. "Los ciudadanos de Gaza ofrecieron todo lo posible para ayudarles ya que las Naciones Unidas no era capaz de cubrir todas sus necesidades."

Una colección de llaves que los refugiados palestinos han guardado desde que sus casas fueron despojadas en 1948 

La historia la escriben los triunfadores en la mayoría de las historias que leemos. Ha sido así desde el principio de los tiempos y no es exclusivo de una determinada raza, religión o conflicto. Para los palestinos, la historia no está escrita, está aun claramente en los ancianos que todavía recuerdan lo que es confuso para el resto de nosotros; quienes nos precedieron fueron testigos de la historia cambiando año tras año. Las historias que transmiten no son episodios que les enseñaron, ellos lo vivieron. Antes de que los suspiros y las lágrimas comiencen a aparecer, se puede ver las sonrisas en los rostros radiantes de los sabios cuando le preguntamos sobre el hogar y una vida de paz antes de la Nakba de 1948.

La historia palestina se transmite de una generación a otra cuando los ancianos les cuentan a sus nietos las historias familiares, quienes también se las cuentan a sus hijos y así sucesivamente. En todas las casas de refugiados en la Franja de Gaza, hay muchas historias de familias que fueron obligadas a abandonar sus hogares, vecinos, pertenencias y, en algunos casos severos, incluso a sus hijos.

De acuerdo con las estadísticas de la ONU, el 66 por ciento de los nativos históricos de Palestina se vieron obligados a abandonar sus hogares, huyendo a países vecinos como Siria, Líbano, Jordania y por supuesto la palestina franja de Gaza. Ahora, el 67 por ciento de los palestinos de Gaza son refugiados que quieren regresar a sus hogares.

Recuerdos dolorosos

Sadia Tartori, de 83 años, es una refugiada palestina de la aldea de al-Faluya, situada a unos 30 kilómetros al noreste de la ciudad de Gaza,  justo al otro lado de la moderna frontera con Israel. Empezó hablando de su vida en al-Faluja cuando ella era una niña de 10 años con una sonrisa encantadora. Ella recuerda a su amigo judío que era el hijo de un orfebre local: "¡Oh! Abu David, era un buen amigo. Él solía darme chocolate cada vez que mi madre iba a su tienda para comprar joyas; me mostró nada más que amor ", dijo Sadia.

Sadia Tartori, refugiada palestina, vive en la Franja de Gaza

Antes de la Nakba palestina, musulmanes, cristianos y judíos vivían pacíficamente sin amenazas. "Éramos simples granjeros y trabajadores que no tenían necesidad de sostener un arma. Pero [en] la Nakba, grupos de judíos comenzaron a atacarnos en nuestras propias tierras, amenazando con matarnos si no salíamos de ella. Los palestinos se defendieron, pero ¿qué puede hacer un palo o un cuchillo contra un arma? ", dijo Sadia.

Sadia era la única hija y la princesa de la familia. Su padre le dio una plántula de árbol y lo nombró a su honor. Plantó la semilla en frente de su casa en al-Faluja.

Cuando era niña, Sadia vio escenas que se llevaron su inocencia. Le tomó mucho tiempo a Sadia para poder prepararse y recolectar sus recuerdos de la época más difícil de su vida: "He visto el comienzo de la ruptura como nuevas personas llegaron a nuestra tierra y asesinaron sin pesar. Vi a las mujeres palestinas escondiéndose entre el ganado para que no las violaran, vi hombres jóvenes cavando hoyos en el suelo y escondiéndose debajo de la tierra para que no los asesinaran y vi algunas personas lanzándose entre los cadáveres de otros palestinos". Ella apenas podía hablar mientras las lágrimas caían de sus ojos. La angustia por estos recuerdos se hizo evidente en su voz.

"Cuando estalló la guerra, mi madre y yo recogimos todo nuestro oro para llevarlo con nosotros. Pero mi padre dijo que sería cuestión de días para que regresáramos. Escondimos el oro en un jarro y lo enterramos. Unos días más tarde, me encontré en la Franja de Gaza como refugiada. Supe entonces que había perdido mi casa", dijo Sadia.

Miles de palestinos huyeron a la Franja de Gaza después de la Nakba, dejando sus pertenencias, pensando que no tardaría en volver al hogar. "Llegué a Gaza al igual que muchas personas, sin nada más que la ropa que llevaba. Para mi familia, se puede decir de alguna manera. que tuvimos mucha suerte de tener familiares en Gaza, quienes abrazaron nuestros corazones rotos y llenos de tristeza, pero éramos una familia que tenía que encontrar una manera de sobrevivir. Mi madre y yo solíamos ir a la ciudad de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza para obtener leche y una comida por persona cada día de la ONU. Mis hermanos se convirtieron en pescadores, y el dolor se llevó a mi padre ", dijo Sadia.

Documentos probatorios de Sadia que acreditan la propiedad de su padre de 700 demesnes en al-Faluja 

El hermano de Sadia logró conseguirle un permiso de Israel para visitar su casa en la década de 1970. Ella estaba desesperadamente necesitada visitarla. "Corrí hacia la ubicación de nuestra casa, y lo primero que vi fue la plántula, que había sembrado, ya se había convertido en un enorme árbol, me senté a su sombra y sentí paz", dijo Sadia con una amplia sonrisa en su rostro. "Pero la sensación desapareció cuando vi que mi casa había sido demolida."

El papel del Ministerio Cultural en la preservación de la historia oral

Las historias que reflejan los verdaderos acontecimientos de la historia de Palestina, la ocupación israelí y la vida antes de la Nakba de 1948 deben ser documentados en los libros para las generaciones futuras. Sin embargo, el Ministerio de Cultura de Palestina niega toda participación en la recolección de las historias orales de los ancianos que fueron testigos de estos eventos de primera mano.

Un libro que incluye miles de historias palestinas y artículos periodísticos recopilados por el Centro Palestino de Historia Oral

"El Ministerio de la Cultura palestina no tiene ningún papel en la preservación de la historia oral", dijo Mustafa al-Sawaf, subsecretario del ministerio al  MEE. "Hay organizaciones especializadas que trabajan en este tema", agregó.

Khaled al-Khalidi, profesor de historia palestina en la Universidad Islámica de Gaza, y jefe del Centro Palestino de Historia Oral, dijo a MEE que el centro logró entrevistar a cientos de palestinos quienes trasmitieron lo que vieron y sufrieron.

"Hemos comenzado el proyecto, en 1999, se emitieron cientos de entrevistas con las personas que huyeron de sus hogares y llegaron a Gaza, entrevistamos figuras políticas como el jeque Ahmed Yassein en 35 horas de transmisión", dijo.

Una entrevista difundida con refugiados palestinos narrando todo lo que vivieron durante la Nakba, realizada  por el Centro Palestino de Historia Oral (MEE / Tareq Hajjaj)

El profesor al-Khalidi tiene un gran papel en la preservación de la historia oral palestina. "Le pido a mis estudiantes entrevistar a los ancianos en la Franja de Gaza con nuevas historias como su trabajo de investigación de postgrado", dijo Al-Khalidi.

Al-Khalidi señaló cómo la Nakba fue un año axial para los palestinos, pues se entrevistó con muchos de ellos. Dijo que se dio cuenta de cómo los palestinos propietarios de ricas tierras se acercaban a la gente pidiendo comida a causa de la guerra y la ocupación.

Fuente: The oldest man in Gaza: 'Back in the old days, your home was yours'

Fotos: Tareq Hajjaj / MEE

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Fuente: Tareq Hajjaj, Middle East Eye / Traducción: Palestinalibre.org