2015 · 03 · 01

Palestina promociona su primera colección de vinos refinados

A 850 metros de altitud, coronando una colina árida con robustos campanarios de iglesia, se erige el pueblo de Taybeh, conocido por dar nombre a la única cerveza palestina que existe y que se fabrica en esta localidad esencialmente cristiana.

Con tan solo unos 2.000 habitantes, Taybeh acoge uno de los negocios más prósperos de la maltrecha economía palestina. Miles de botellas salen de sus almacenes con destino al resto de Cisjordania, Jerusalén, Tel-Aviv, Haifa, Nazaret e incluso Japón.

Taybeh, antigua Efraín, tiene 5.000 años de historia. Según el Evangelio de San Juan, Jesús se retiró aquí a descansar con sus apóstoles antes de ser apresado en Jerusalén, y por eso es lugar de peregrinación.

La fábrica de cerveza nació en 1994, bajo el optimismo de la firma de los Acuerdos de Oslo entre palestinos e israelíes (1993). Nadim Khoury, palestino de Taybeh residente en Boston, regresó a su pueblo y abrió este negocio.

 

Entrada a Taybeh Cervecería

Algunos le auguraban poco recorrido, ya que la mayoría de los palestinos son musulmanes y no beben alcohol. Pero Khoury, además de elaborar tres clases de cerveza alcohólica, lanzó la Taybeh Halal, sin alcohol.

El principal escollo con el que tropezó fue la ocupación israelí. Aunque la fábrica está a 20 minutos en coche de Jerusalén, la cerveza tiene que pasar por el control militar de Tarqumiya, cerca de Hebrón, que dispone de rayos X, y eso supone una hora más de trayecto.

Cada barril y cada botella son minuciosamente registrados. El proceso dura horas. Muchas veces, las botellas quedan expuestas al sol y la cerveza puede dañarse, ya que no lleva conservantes.

Otro obstáculo es la falta de agua. De los recursos acuíferos de Cisjordania que corresponden a los palestinos, Israel y los colonos judíos utilizan el 83% y los palestinos, el 17%. Si no hay agua, no hay cerveza.

Desde 2005, la cervecería palestina celebra cada año en octubre la “Oktoberfest”, dos días de festival cervecero al que acuden miles de personas: palestinos, extranjeros e incluso un puñado de israelíes.

 

Taybeh 'Oktoberfest' en octubre de 2013. 

La última edición, la de 2014, se suspendió, según sus organizadores, “a causa de laguerra de Gaza”, que había acabado hacía poco más de un mes. Solía celebrarse en la pequeña explanada del Ayuntamiento del pueblo, junto a las ruinas de la iglesia bizantina de Saint George, del siglo V. Se podía beber cerveza, comer, comprar productos palestinos y disfrutar de algunos conciertos en vivo.

Quizás para resarcirse de la suspensión de la pasada edición del “Oktoberfest” de Taybeh, los propietarios de la fábrica más famosa de Palestina han optado por organizar este año la “Winefest” (fiesta del vino) y promocionar los vinos que recientemente ha lanzado al mercado la Vinería de Taybeh bajo el nombre de “Nadim”(por Nadim Khoury y porque en árabe significa “mi compañero de bebida”): tres tintos (Merlot, Cabernet y Syrah) y un blanco.

La Fiesta del Vino, que empezó ayer y acabará esta noche, se está celebrando en las nuevas instalaciones de la vinería, recién estrenadas, y en el Golden Hotel que se ha abierto al lado y que reúne todas las comodidades de cualquier hotel de su clase en Jerusalén.

 

“La fiesta pretende presentar los nuevos vinos “boutique” palestinos a la gente local e internacional con dos noches de diversión, buen vino, música y comida”, ha explicado Maria Khoury, la encargada de Relaciones Públicas de la empresa Taybeh.

 

 

Primer día de la 'Winefest'

“La vinería es un sueño hecho realidad de Nadim Khoury, que fue el primero en introducir la micro-producción de cerveza en Oriente Medio como co-fundador de la cerveza Taybeh”, ha dicho Khoury.

La vinería abrió sus puertas en noviembre de 2014 y desde entonces, el hijo de Nadim, Canaan, que se ha convertido en el nuevo creador del vino palestino, presenta su colección. Canaan se licenció en la Universidad de Harvard y es ahora especialista en vinos.

Centenares de personas se dieron cita ayer y lo harán hoy en la Fiesta del Vino, en la que participan diversos cantantes locales para amenizarla. El evento pretende fomentar el consumo de un producto autóctono, a pesar de que la gran mayoría de los palestinos son musulmanes y la mayor parte de ellos no bebe alcohol.

Hasta ahora, el único vino “Made in Palestine” comercializado a una escala medianamente amplia era el de Cremisan, cerca de Belén, un vino muy modesto.

La Vinería de Taybeh aspira a posicionarse como la primera opción de los consumidores de vino palestinos y extranjeros que viven en Palestina, y que hasta ahora han tenido que comprar y beber vinos israelíes o extranjeros.

Reportaje de: Ana Alba para Sputnik
Fuente: http://mundo.sputniknews.com/reportajes/20150301/1034968071.html#ixzz3T9XsduEb