2012 · 09 · 11
Sanar las heridas de Gaza

En el ataque israelí, considerado crimen de guerra por la ONU, murieron 29 miembros de su familia, entre ellos dos hermanos. Dos niños palestinos llegan a Málaga para curar las secuelas de un bombardeo
Fue en la casa de la familia Sammouni donde se metieron 110 personas de la barriada de Zaitu, en la franja de Gaza (Palestina) y muy cerca de la frontera con los territorios ocupados. Lo hicieron porque se lo dijo el propio ejército israelí, que había tomado el barrio como campamento militar y como una medida de seguridad.
«Nos lo dijeron el 4 de enero de 2009 y el 5 de enero nos bombardearon», dice Wa'el Sammouni, padre de Abdallah y Mohamad Sammouri, los dos niños que van a a ser operados por el SAS de las graves secuelas que sufrieron en ese bombardeo. Murieron 41 personas, de las cuales 29 eran miembros de su familia, entre ellos dos hijos pequeños que Wa'el tenía en su regazo. También sus padres, una cuñada y una sobrina.
«Desde diciembre de 2008 a enero de 2009 Israel bombardeó sistemáticamente toda la franja de Gaza. Mató a más de 1.500 personas, de las que medio millar eran niños», explica Manu Pineda, miembro de Unadikum, la asociación malagueña de la que ha partido esta iniciativa. Sus integrantes trabajan en la zona como activistas que denuncian políticamente la ocupación de estos territorios y que hacen de escudos humanos para que los soldados israelíes no disparen a los campesinos y a los pescadores.
Tres amigos muertos
«Es triste decirlo así, pero allí es más cara la carne europea que la carne palestina. Si estamos nosotros disparan, pero no a matar; si no estamos matan a los palestinos y nadie se entera», dice Manu. Ayer, el activista, apenas podía hablar porque el viernes se enteró de que habían disparado en Gaza a tres amigos palestinos y que les habían dejado morir: «Los tres chicos estaban heridos y no pudieron ser rescatados. Yo me vine en el viaje para Málaga y allí se quedó una activista sola, que no pudo sacar a los heridos porque no podía cargar con los cuerpos», dice Manu, que añade: «Los palestinos no pueden ir a atender a los heridos, porque les disparan y no dejan pasar a las ambulancias. Han estado vivos hasta que han muerto. Israel no se limita a matarlos, sino que alarga su agonía».
Durante su trabajo en la franja de Gaza, la asociación decidió actuar tras conocer el caso de la familia Sammouni, considerado un crimen de guerra por la ONU, pero cuyos responsables quedaron impunes tras ser juzgados por la corte israelí.
«Abdellah ha perdido los huesos del hombro, por lo que se le tendrá que poner algún tipo de prótesis. Mohamad tiene el codo totalmente destrozado y seguramente precise más de una intervención», explica Saray Pineda, también activista de la asociación.
La operación está cubierta, pero no el gasto de transporte, alojamiento, medicamentos, viajes estancia, por lo que Unadikum (www.asociacionunadikum.org) está organizando actividades para recaudar fondos, como un torneo de fútbol que se celebrará en octubre en Casares. También tiene una cuenta abierta para este y otros proyectos en la zona: 2103 3037 80 0030010355.
Gema Martínez, Sur Digital (Andalucía)








