2012-09-04 06:11:49 / Fuente: Conemund.org
La expatriada de CONEMUND en Palestina, María José Chozas, nos acerca el testimonio de dos mujeres participantes en nuestro proyecto de apoyo a cooperativas de mujeres en Cisjordania y la Franja de Gaza
La vida continúa en Gaza…
La Franja de Gaza es una tierra fértil, cuyas costas son bañadas por el Mar Mediterráneo. Hace años, era una región que vivía del turismo, donde muchas familias iban a disfrutar de sus vacaciones. Hoy en día la situación continua de conflicto hace que la vida de su población sea muy difícil. Israel ha impuesto un bloqueo que impide la circulación de suministros, materiales y personas, ejerciendo un control total sobre las fronteras, e imposibilitando el desarrollo de la zona, tanto a nivel económico, como político, social o cultural. Desde hace años, Gaza es víctima de continuos bombardeos y ataques por parte del ejército israelí. El clima de violencia y de empobrecimiento hace que las familias gazauis tengan que luchar día a día por sobrevivir.

Cooperativista probando el manejo de un molino de especias
Desde 2009 CONEMUND colabora junto a su socio local Rural Women’s Development Society (RWDS) para impulsar el empoderamiento social y económico de las mujeres de la Franja de Gaza. El trabajo durante estos años se ha centrado en el fortalecimiento de las organizaciones de base de mujeres de las comunidades del norte y sur de la Franja. Estas organizaciones de mujeres son muy activas y realizan variadas actividades artesanales, formativas y culturales, pero con frecuencia necesitan mejorar sus capacidades técnicas y de gestión para trabajar con mayor eficacia. En los últimos años, CONEMUND ha impulsado el desarrollo de pequeños proyectos de generación de ingresos, como la creación de huertos familiares y formación de cooperativas, en el seno de estas organizaciones.
Un ejemplo de superación es el de Suhaila Bo Amram, participante en el proyecto de apoyo a cooperativas de mujeres que lleva a cabo CONEMUND con fondos de la AECID desde 2010 tanto en Cisjordania como en Gaza. Suhaila vive en Kherbet el Addas, un pequeño pueblo de la zona sur de la Franja de Gaza. Haciendo balance del año y medio de proyecto, nos comentó lo siguiente:
“Vivo con mi familia, una familia de agricultores. Sobrevivimos con los ingresos diarios que conseguimos. No pude completar mis estudios por la situación económica que se vivía en casa. Conocí a RWDS y las actividades que se llevaban a cabo en las organizaciones de mujeres a través de mis vecinas y no dude en convertirme en miembro y participar de todas las actividades que allí se realizan. Cuando supe que RWDS había elegido este lugar para el proyecto, no dudé en presentarme para participar. Es lo que estaba buscando durante mucho tiempo: participar en una cooperativa. Sé que estamos aún al principio del camino pero todas nosotras estamos muy contentas de que se nos haya dado la oportunidad de impulsar este trabajo que realizamos y continuaremos para que nuestra cooperativa tenga éxito. Me siento como si el proyecto me hubiese dado la formación que no tuve.”

Los cursos de formación son un elemento fundamental del proyecto, para mejorar las capacidades de producción y comercialización de las cooperativistas.
En Beit Lahia, al norte de la Franja de Gaza también encontramos la historia de Nimanh Alqubt, una mujer que a través de su esfuerzo ha conseguido lo que nunca imaginó. Nimanh ha vivido toda su vida en esta localidad al norte de la Franja de Gaza, nos cuenta que es frecuente que haya bombardeos por parte del ejército israelí y que teme por la vida de sus 7 hijos.
“Yo soy una mujer normal, estoy casada y vivo con mi marido, no terminé mis estudios porque me quedé embarazada nada más casarme por lo que no pude continuar. He pasado los 15 últimos años cuidando y criando a mis hijos. No he hecho otra cosa. Cuando conocí a RWDS a través de una actividad cultural, me di cuenta que no entendía muy bien de qué trataba aquello de la superación de la mujer, que podíamos trabajar para mejorar la situación de nuestras familias, conseguir ingresos. Así que fui más de una vez a la organización comunitaria de mujeres de Beit Lahia. Esto hizo que cada día se me despertara la curiosidad y las ganas de saber más.
Cada vez que asistía a la organización de mujeres, mis conocimientos y habilidades mejoraban. Ahora soy una mujer influyente dentro de la organización, también me he presentado para formar parte de la Junta de Directoras. Hoy he conseguido ser la presidenta de la Junta de Directoras. Por todos los logros que he conseguido con mi esfuerzo y perseverancia me siento muy orgullosa de mí misma. También quiero dar las gracias a CONEMUND y RWDS, por apoyar este proyecto dirigido al desarrollo profesional y económico de las mujeres. Agradezco a todos los que contribuyen a cambiar los estereotipos en nuestras comunidades y contribuyen al desarrollo y mejora de las capacidades de las mujeres.
Deseaba mucho que la organización pudiera participar de un proyecto que impulsara la generación de ingresos de las mujeres. Mi sueño se hizo realidad a través de la cooperativa de café y especias. Mi función en la cooperativa es elaborar el plan de marketing dentro de la tienda que hemos abierto en Beit Lahia. La tienda tiene muchos clientes, el ambiente es muy bueno, y las mujeres que vienen a visitarla se sorprenden y se alegran, ya que está regentada por mujeres, la primera experiencia de estas características en la zona.”
Suhaila y Nimanh son dos ejemplos de la fuerza de las mujeres gazauis. En un contexto tan difícil, en el que la población sufre altísimos grados de violencia y pobreza, sus historias nos enseñan que la ilusión y ganas de salir adelante siempre son buenos aliados. Hoy en Gaza la vida continúa…
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