Estás en: Portada / Entrevistas y Opinión

Sobre: Reflexiones de un judío que se odia a sí mismo (*)

Hoy, en Oriente Próximo - con la cuenta regresiva ya empezada - los fundamentalismos sionistas y neoliberales nos están arrojando hacia un vacío sin retorno. A pesar de los judíos críticos antisionistas silenciados en los medios oligopólicos de comunicación

2012-09-03 06:42:40 / Fuente: Roberto Dante, Kaos en la Red

Lanús, Argentina

Para los “ciudadanos funcionales al sistema” que circulan por el ciberespacio intentando convencer por medio de la dialéctica sionista a tantos ciudadanos del mundo desorientados por los medios de información oligopólicos, que desinforman sobre este proceso, nada mejor que las precisas palabras de José Steinsleger: “desde la creación de la entidad ilegal llamada Israel, el debate en torno a Palestina (regímenes árabes incluidos) ha excluido, sistemáticamente, el rol del sionismo reduciéndolo a un mero conflicto entre árabes y judíos”.

Es que se basan en los principios de Goebbels; y utilizan el “repite, repite, repite, que algo quedará “. Lo hacen eficientemente, De ahí que en todo occidente se puede hablar de una “historia oficial” que nos martilló las neuronas con las supuestas verdades de los dueños del poder internacional.

Desde la revolución industrial, pasando por el desarrollo capitalista devenido imperialismo y actualmente en neoliberalismo, la cuña del sionismo siempre estuvo ahí, en el centro de los grandes intereses económicos. hoy, por ejemplo, el reaccionario Tea Party en EE.UU. y el sionismo son espejos que reflejan un mismo proyecto.- se caracteriza por:

1) Imponer una verdad única sobre la interpretación de la existencia de la vida.

2) Ocupar territorios y expandirse para dominar los recursos naturales que generan la riqueza.

3) Aniquilar toda multiplicidad cultural y étnica.

No importan si hablan sobre diferentes dioses; de nuevos o antiguos testamentos; de adorar o no imágenes sagradas…los hermanan los “business”.

La Estrategia: mentir, imponer, ocupar, aniquilar.

Herramientas: las guerras, los golpes de estado manipulados y el control de los medios de comunicación.

Recuerdo las declaraciones del ex presidente del gobierno español Aznar, publicadas el 03 de junio de 2011, cuando rechaza la propuesta de Obama de crear un estado palestino con base en las fronteras de 1967, afirmó: “los riesgos y amenazas que sufre israel son los riesgos que sufrimos nosotros”, y agrega: “cuando la gente deslegitima a israel, nos deslegitima a nosotros”.

Aznar acierta en el diagnóstico; pero es correcto “deslegitimar” a EE.UU, a la UE y a Israel pues son los principales enemigos que tienen los pueblos para alcanzar su independencia política, económica y cultural. No hacerlo es constituirse en seres serviles a los intereses de los poderes mencionados y en traidores destructores del futuro de nuestros hijos.

Hoy, también los “indignados israelíes” necesitan nuestro apoyo crítico; pues no debemos olvidar las capitulaciones del mayo del 68 francés. una vez es error; dos veces, sería complicidad con el gatopardismo.

Cito: “el sionismo fue y es un movimiento colonialista e israel es un estado colonialista y, mientras se mantenga así, incluso una retirada de parte de cisjordania y la franja de gaza, seguida por la creación de un bantustán allí, no pondría fin a la expropiación y la limpieza étnica que se inició en 1948. los bantustanes no fueron capaces de poner fin al apartheid en Sudáfrica”. ( Ilan Pappé, historiador israelí, profesor de historia en la Universidad de Exeter, Reino Unido. en “la declaración de Stuttgart representa un cambio de paradigma”, 12 de enero 2011 ).

En el caso de los indignados israelíes nuestro apoyo debería estar condicionado a su compromiso para apoyar la creación de estado único laico, donde convivan las comunidades palestinas, judías y cristianas. Hablar de “fronteras antes de 1967” es darle entidad legal a un Israel concebido artificialmente. Esto lo sabe el sionismo. no lo expresan en público; pero es su “deseo secreto”, salvo en fundamentalistas como Netanyahu, “ciegos” hasta para ver aquello que les quieren regalar.

Hace más de un año que en un reportaje el director Daniel Borenboim (co-fundador de la “orquesta del diván este-oeste”), de nacionalidad israelita/palestina –esta última otorgada en el 2008 de forma honoraria-, afirmaba que “las víctimas de ayer (israel) no tienen hoy la menor compasión”.

Sobre que Israel no tiene la menor compasión no quedan dudas. lo cual da mayor credibilidad a los informes de la agencia Mehr. Los antecedentes sobre este accionar son numerosos.

la filósofa y teórica política alemana Hanna Arendt (de origen judío), hizo un aporte imprescindible a la historia universal de la infamia en “Eichmann en Jerusalén: un reporte sobre la banalidad del mal” (1963). libró que fuera censurado en israel por casi 40 años. En el desarrolla desde un punto de vista nefasto para el sionismo ideas centrales como: “Eichmann presentaba una casi total incapacidad de mirar algo desde la perspectiva de otra persona”. (…) “ante todo era incapaz de salir de sí mismo”.

Pienso que Hanna Arendt llegó a intuir que esta semblanza de Eichmann caracterizaba al sionista promedio. muy lejos del desarrollo de los espejismos en los que se sustenta la internacional sionista.

A continuación  el texto del artículo de Saul Landau (Merece ser incorporado como material de debate para los estudiantes del nivel secundario y universitario desde la perspectiva de una “poética inequívoca del horror”).

www.cubadebate.cu

10 OCTUBRE 2011

 

(*) CUBADEBATE > Especiales > Opinión > Saul Landau > Resistencia Palestina

Reflexiones de un judío que se odia a sí mismo

Hace sesenta y tres años, la mayoría de los judíos se regocijaba por el nacimiento de Israel. Algunos pensaban que se convertiría en el lugar donde surgiría una nueva visión de socialismo con justicia e igualdad. Claramente, no todos los judíos creían eso –o en esos valores.

Más de seis décadas después, la idea de que los palestinos también merecen su propia nación con fronteras reconocidas por la ONU ha provocado una reacción de pánico del gobierno israelí y de sus patrocinadores en todo el mundo –incluyendo al presidente de Estados Unidos que se opuso a la idea en la ONU el mes pasado.

¿Por qué el pánico? Vean los mapas del territorio palestino tal como fue trazado por la ONU en 1948 y compárenlo con lo que queda actualmente de la tierra. Los mapas muestran que Israel se ha robado la mayor parte –para construir asentamientos solo para judíos.

Los judíos como mis amigos y yo en todo el mundo, no queremos emigrar a la Tierra Prometida (Sión ahora es igual a gran parte del territorio palestino). No queremos vivir entre colonos israelíes, muchos de ellos farisaicos y muy superiores (¿escogidos por Dios?) y ajenos o incluso orgullosos de lo que han hecho a los palestinos.

Décadas de limpieza étnica promovida por Israel –expulsando a los palestinos de sus hogares, aldeas y tierras- abrieron el camino a las grandes urbanizaciones solo para judíos en tierras palestinas. Los que denuncian esos robos ilegales de tierra son tildados de “antisemitas”.

Israel, en otros tiempos una tierra de kibbutzes igualitarios, se ha convertido en una nación agresiva y derechista dirigida por la ortodoxia religiosa y deseosa de más territorios. Vean el mapa.

Los amigos en el extranjero se preguntan cómo un gobierno derechista israelí y su club de admiradores en EE.UU. (el cabildo israelí, Comité de Acción Política Israel Norteamericano y sus derivados) han convertido al Congreso de EE.UU. en ciegos seguidores y al presidente en un sirviente sumiso.

El presidente Obama se desacreditó y desacreditó su cargo cuando cedió ante los patronos de Israel al amenazar con vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU el reconocimiento de Palestina como estado. Su status global disminuyó. El mundo árabe en especial fue testigo de cómo el otrora todopoderoso Estados Unidos cumplió las demandas de Israel –muy lejos de la pretensión de liderazgo imparcial en un proceso de paz verdadero.

¿Cómo puede esperar Obama que alguien crea que él promoverá un plan de paz? El primer ministro israelí Netanyahu continua usando esas palabras mientras expande los asentamientos en territorio palestino. El plan de Obama parece equivaler a continuar su obediencia a las demandas de una nación ampliamente condenada por la ONU.

Es más, en septiembre Washington envió a Israel bombas destructoras de bunkers. Washington continúa insistiendo en detener la inexistente amenaza nuclear de Irán mientras ignora el verdadero potencial de Israel para hacer un daño inconmensurable a la región y al mundo.

Después de décadas de lucha palestina, Obama ha implicado que ese pueblo no está listo para tener su propio estado o no lo merece. ¿Está implicando él que es inferior a los judíos? ¿Significa que Washington reconocerá el territorio robado (ocupado) como propiedad oficial israelí? ¿Justifica el status de segunda clase de los palestinos ciudadanos de Israel y la condición colonial de los que se encuentran en territorios ocupados? La implicación claramente es que sí.

Gracias a su servilismo ante Israel, combinado con sucesos en el mundo árabe. Obama ha presidido el fin de la dominación de EE.UU. en la región. Los árabes lameculos (Mubarak de Egipto y Alí de Túnez) han pasado al basurero de la historia. El rey de Jordania y los aceitosos saudíes y kuwaitíes ya no pueden obedecer los dictados de Washington y tienen la esperanza de retener un mínimo de respeto de parte de sus propios pueblos.

Frases de la retórica periodística como “proceso de paz”, “Camp David” y “Acuerdos de Oslo” se olvidarán o se convertirán en chistes de mal gusto.

Lo que Israel y aparentemente Washington temen es un estado que parece un queso suizo, porciones de tierra cortadas por grandes asentamientos israelíes patrullados por soldados israelíes y sin acceso independiente a su propia agua, ejército o tan siquiera aeropuertos.

¿Tiene Israel el derecho a existir? Existe. Tiene 200 armas nucleares. La pregunta es: ¿puede la mayoría de las naciones y de los pueblos obligar a Israel (y a EE.UU.) a permitir la existencia de Palestina?

Ante tal pregunta, el gobierno israelí y su club de admiradores chillan “antisemitismo”, una respuesta a toda crítica a Israel. Esto me ha ganado a mí y a miles más el título de “judíos que se odian a sí mismos”. En esa lista ustedes encontrarán a Noam Chomsky y a Woody Allen. (http://www.masada2000.org/list-L.html)

U n rasgo que ayudó a los judíos a sobrevivir a tantos siglos de persecución fue su capacidad de reírse de sí mismos. Los expansionistas de Israel, por supuesto, pueden seguir haciendo chistes de mal gusto acerca de la ocupación de los territorios palestinos.

- Saul Landau: escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha especializado en gran medida en América Latina.

Tanque sionista vs piedra palestina

Últimos artículos

Links asociados a este artículo:

1 Comentarios / Comenta esta artículo:

Gracias

 Pats Kokokmo
Síguenos en Twitter Estamos en Facebook Nuestro Canal de YouTube Nuestras Fotos en Flickr Feed de Contenidos