2012 · 02 · 20 • Comité Democrático Palestino - Chile

Israel: una sociedad estructurada en el fanatismo y el odio

Frente a la tragedia reciente, donde unos 10 niños palestinos murieron en un accidente de tránsito, enorme cantidad de comentarios racistas y de odio, provenientes de israelíes, inundaron redes sociales, diarios y medios, celebrando la muerte de los niños palestinos. Para las personas normales y civilizadas, celebrar la muerte de niños (o cualquier ser humano), sería una grosera aberración. No obstante, para la sociedad israelí, esto es algo habitual. No es un hecho aislado, tampoco se trata de una minoría de fanáticos, jóvenes inadaptados o algo similar. Es el fiel reflejo de una sociedad, basada y estructurada en el fanatismo, la sicosis, la paranoia y el odio a los “gentiles”. Simplemente es el resultado del discurso y actuar de las autoridades políticas, sociales y morales de Israel.

Un autobús que transportaba niños palestinos de un jardín infantil, chocó con un camión israelí en las cercanías de un Checkpoint o puesto de control militar israelí en la parte norte de Jerusalén, volcándose y luego incendiándose. (16-02-2012)

Diez niños murieron de inmediato y al menos 20 resultaron heridos, ocho de los cuales están en estado crítico, según fuentes médicas palestinas.

Hasta aquí, esto, no es más que una lamentable noticia policial, ni más ni menos. Sin embargo, frente a esta tragedia, una enorme cantidad de israelíes, a través de las redes sociales, diarios, comentarios en los medios, etc., celebraron la muerte de los niños palestinos.

Varios defensores de Israel, minimizaron los comentarios, señalando que esto corresponde a una minoría.

Lamentablemente, esto no es así, esto, corresponde a una importante mayoría y lo más triste, es el resultado de una permanente y sistemática campaña de racismo y de odio de los distintos gobiernos israelíes, autoridades políticas, militares, “morales” e incluso religiosas.

Para las personas normales y civilizadas, celebrar la muerte de niños (o cualquier ser humano), sería una grosera aberración. No obstante, para la sociedad israelí, esto es algo habitual. No es un hecho aislado, tampoco se trata de una minoría de fanáticos, jóvenes inadaptados o algo similar. Es el fiel reflejo de una sociedad, basada y estructurada en el fanatismo, la sicosis, la paranoia y el odio a los “gentiles”. Simplemente es el resultado del discurso y actuar de las autoridades políticas, sociales y morales de Israel.

Ejemplos de esto se puede observar todos los días. Bastaría con leer la prensa israelí o bien escuchar comentarios y discursos de los distintos actores de la política israelí, para verificar esta triste realidad.

Solo a modo de ejemplo, los mensajes de odio y racismo frente a la tragedia carretera de los chico palestinos, también aparecieron en el mismo Facebook oficial del Premier israelí Netanyahu, con frases tan odiosas como, “solo son niños palestinos”, o “muerte a los árabes”, “tenemos que enviar varios camiones para completar la tarea”, entre muchos otros. (Haaretz 17-02-2012).

Un ex ministro del Gobierno israelí, Rechavam Zeevy, pidió que se impusiese a los palestinos que viven en Israel y que tienen nacionalidad israelí “la obligación de llevar signos, carnés o marcas de color amarillo en la ropa, para que puedan distinguirse de los israelíes”. Esto es lo que hicieron los nazis en Alemania. Este mismo ministro explicó que la solución de Palestina “es expulsar a los palestinos de ella y de esta forma podrán ayudar a preservar la limpieza de la sangre judía”.

El Gran Rabino Ovadia Yosef, que es el líder espiritual del partido Shas, uno de los mas importantes partidos de Israel y que forma la actual coalición gubernamental israelí, calificó a los árabes de “monos”. Y añadió posteriormente: “Los árabes son serpientes y Dios se arrepintió de haber creado a los árabes porque son serpientes”. En otra oportunidad, dijo: “Debemos exterminar a los árabes” y exigió al Gobierno israelí “atacar a los árabes con todo tipo de misiles, para que no quede ni uno”. Ningún responsable israelí remitió ninguna declaración de repulsa o condena por estas declaraciones racistas, antes bien el Gobierno israelí puso en práctica las exigencias de Ovadia Yosef y, de hecho, atacó a los árabes con misiles, utilizando contra ellos todo tipo de armas, entre ellas uranio empobrecido, fosforo blanco y aviones F-16. Un soldado israelí afirmó en la radio militar israelí, refiriéndose a los palestinos asesinados: “Los ataco —y los mato— como si estuviera bailando rock-and-roll”. Un Jefe del Gobierno israelí, en una arenga a sus soldados, les dijo: “¡No queremos que penséis, sino que actuéis!”

El actual ministro de relaciones exteriores y hoy, es el verdadero gobernante de Israel, el moldavo, Avigdor Lieberman exigió lanzar bomba nuclear sobre Gaza. (4 de febrero al diario “Jerusalem Post). En 2002, defendió bombardear Teherán, y la presa egipcia de Aswan, y Beirut, y asesinar a Arafat y aplastar Cisjordania. “No dejar piedra sobre piedra... destruir todo”, reclamaba, incluidos objetivos civiles, como centros comerciales, bancos o gasolineras.

Estos mensajes son escuchados a diario por niños y jóvenes israelíes Desde temprana edad, estos chicos son adoctrinados y educados bajo estas señales, cuyo resultado es lo que hoy se observa. No es extraño ver niños israelíes escribiendo mensajes en los misiles que son lanzados por sus militares, deseándoles éxitos y la máxima cantidad de víctimas. Tampoco es extraño, ver como colonos, paramilitares y los propios militares israelíes, que se jactan y se enorgullecen de agredir, torturar e incluso asesinar a palestinos.

Camisetas con frases como “Una bala dos muertos”, refiriéndose a disparar a mujeres palestinas embarazadas, o como asesinar a chicos palestinos, son llevadas con orgullo por los militares. Estudiantes de la Escuela de Herzliya Hayovel, participando en un tiroteo en una base militar, en el que los objetivos eran figuras vestidas con la kuffiyeh palestina, (Diario israelí Haaretz 03-abril-2011), etc., son prácticas habituales y rutinarias.

Un sondeo de marzo de 2010 de la Universidad de Tel Aviv estableció que un 49,5% de los estudiantes judíos israelíes de secundaria cree que los ciudadanos palestinos de Israel no debieran ser dignos de tener los mismos derechos que los judíos en Israel; un 56% que no debieran ser elegibles al Knesset (el parlamento israelí). Según un informe en enero de 2011 en el mayor periódico israelí Yediot Aharonot, maestros judíos en Israel señalaron que el racismo anti-árabe entre los estudiantes judíos alcanza niveles alarmantes, y que propugnaban que se matara a palestinos. Los maestros encontraron grafiti escrito en las paredes de las escuelas e incluso en papeles de examen que decían “Muerte a los árabes”. Según el informe, un estudiante en una escuela en Tel Aviv dijo a su maestro durante la clase que su sueño era llegar a ser soldado para poder exterminar a todos los árabes; varios estudiantes en su clase aplaudieron en su apoyo. Es, en gran medida, el resultado directo del plan de estudios racista de las escuelas israelíes con el que son adoctrinados regularmente los niños judíos.

A pesar que la gran mayoría de la sociedad israelí son inmigrantes provenientes de lejanos países o regiones como Rusia, India, Etiopía, América Latina, Europa, etc., y a pesar que todos ellos saben que se encuentran viviendo en tierras y casas ajenas, cuyos verdaderos e históricos propietarios, han sido expulsaos y hoy son refugiados, sin embargo, el fanatismo, no les permite ver esta injusticia, y tampoco las atrocidades que sus militares llevan a cabo en contra de los palestinos. Todo lo contrario, ellos se sienten (o han sido convencidos) que son victimas de estos “terroristas” que pretenden su destrucción o eliminación. Esta sicosis o verdadera industria de la paranoia, es pilar fundamental de la política sionista que ha logrado mantener una férrea e implacable unión entre los distintos inmigrantes de orígenes, razas, etnias, idiosincrasias y nacionalidades que hoy forman esta sociedad.

La sociedad o el estado de Israel, no castiga estas acciones, todo lo contrario, existe una especie de “premio social” a tales actitudes. De hecho, miles de palestinos han sido asesinados, decenas de miles heridos, enormes daños a propiedades y bienes palestinos, sin embargo, ni un solo israelí ha sido sancionado. Sin embargo, decenas de miles de palestinos pasaron por cárceles israelíes bajo diversas acusaciones. ¡Curiosamente, las victimas son palestinos y los castigados también!

Esta extraña mezcla de fanatismo, sicosis y paranoias, tampoco les permite ver o escuchar las críticas de sectores y organismos humanitarios y de defensa de los derechos humanos, simplemente, son descalificados mediante burdas expresiones y muletillas como, “antisemitas” o “antijudíos”. Esto es suficiente para descalificar las criticas, denuncias o cual quiera opinión contraria al actuar del estado de Israel.

19 de febrero de 2012

Comité Democrático Palestino - Chile