2009 · 04 · 22

Las peores cárceles del mundo

Después de la promesa de Barack Obama de cerrar el presidio de Guantánamo y hacer públicos los documentos de la 'era Bush' en los que se contemplaban métodos interrogatorios como el ahogamiento a los presos encerrados que tenía (y sigue teniendo) EEUU repartidos por la comunidad internacional, el debate de las peores cárceles del mundo ha vuelto a salir a la palestra. Son muchas las cárceles que se disputan este más que dudoso privilegio, desde las de Guinea Ecuatorial hasta Siberia, pasando por Abu Ghraib y Black Beach, ¿cuál es la peor de todas?

Después de la promesa de Barack Obama de cerrar el presidio de Guantánamo y hacer públicos los documentos de la 'era Bush' en los que se contemplaban métodos interrogatorios como el ahogamiento a los presos encerrados que tenía (y sigue teniendo) EEUU repartidos por la comunidad internacional, el debate de las peores cárceles del mundo ha vuelto a salir a la palestra.

Son muchas las cárceles que se disputan este más que dudoso privilegio, desde las de Guinea Ecuatorial hasta Siberia, pasando por Abu Ghraib y Black Beach, ¿cuál es la peor de todas?

Israel

Oficialmente el Campo de prisioneros 1391 no existe. O al menos no hasta 2004, cuando un historiador descubrió que el campo aún estaba ahí, a tan sólo una hora de Tel Aviv, y a pleno rendimiento.

La opinión pública no conoce el sitio de la cárcel israelí, ni existen fotografías, ni de ninguno de los prisioneros, tampoco ha sido nunca inspeccionada por parte de ninguna institución independiente como la Cruz Roja Internacional, pero sin embargo sí hay testimonios.

El prisionero político Mustafá Al-Dirani, secuestrado en El Líbano por las fuerzas especiales israelíes en 1994 y de quien Israel reconoció fue trasladado a la cárcel 1391, denunció que había sido violado por algunos soldados destacados en la penitenciaría.

Nadie, excepto un número reducido de oficiales de seguridad y el gobierno israelí, conoce el número exacto de detenidos en la cárcel secreta 1391. Testimonios ofrecidos por ex prisioneros políticos que estuvieron en ese penal suponen que está atestado de presos, muchos de ellos libaneses apresados durante la ocupación militar israelí al Sur de El Líbano, pero na hay datos oficiales. El gobierno israelí aún rechaza divulgar cualquier información valiosa por "motivos de seguridad". "Todo el que ingresa a esta cárcel desaparece y probablemente para siempre", aseguró la abogada israelita, Lina Tsamil, especializada en la defensa de los palestinos.

Irak

Hablar de las cárceles en Irak es hacerlo ineludiblemente de Abu Ghraib. Construida en 1980 y utilizada por Saddam Husein durante su régimen, la célebre cárcel no saltaría posteriormente a la fama hasta que un canal estadounidense de noticias expuso los abusos y humillaciones que en ella se practicaban bajo el mandato de la 'administración Bush' a los más de 7.000 presos iraquíes (la mayoría de ellos sin cargos) que albergaba.

Después del escándalo y el traspaso de los reclusos, la situación en el resto de cárceles en Irak no ha mejorado mucho. El canal BBC World descubrió en diciembre del año pasado el grave hacinamiento que sufren los presos a raíz de los miles de arrestos que se producen por la coalición EEUU-Irak por "motivos de seguridad", lo que fue confirmado por las mismas autoridades. "Sí, tenemos un problema de saturación en las cárceles y todo el sistema penitenciario está al borde del colapso", llegó a reconocer Abdul Karim Haraf, responsable de penitenciarías del Ministerio del Interior iraquí.

Después de una visita coordinada a algunas de las instalaciones como la cárcel de Rusafa se descubrió que había hasta 150 presos encerrados en celdas de 30 metros cuadrados, y que nunca les permitían salir a hacer ejercicio por falta de espacio. Después de años, muchos de ellos aún esperan a que se les impute algún cargo porque el sistema judicial está colapsado.

Tayikistán

Las peores condiciones carcelarias de todas las ex repúblicas soviéticas se reúnen aquí, en Tayikistán, el más pequeño y pobre de todos los estados de Asia central.

En los años 90 una devastadora guerra civil que duró cinco años hizo retroceder económicamente al país, y aún no se ha recuperado. La tuberculosis, el sida y demás enfermedades infecciosas unidas al hacinamiento, la malnutrición y las pésimas instalaciones han convertido sus cárceles en "una trampa mortal" según ha reconocido a IPS Gulnara Kaliakbarova, directora para Asia central de la organización Penal Reform International, y lo peor de todo es que el estado no tiene fondos para remediarlo.

Además, los presos son recluidos en celdas estrechas, oscuras y subterráneas, sin acceso al aire libre y con un promedio de espacio asignado de 2,5 metros cuadrados. "No abandonan sus celdas practicamente nunca", añadió Kaliakbarova, "sencillamente sus condiciones son inhumanas".

Rusia

El 25 de octubre de 2003 Mijaíl Jodorkovski, el por entonces hombre más rico de Rusia y el decimosexto en la lista de la revista Forbes de las mayores fortunas del mundo, fue detenido en una medida sin precedentes en la Rusia postsoviética del gobierno de Vladímir Putin y desterrado al campo número 13 de la cárcel de Krasnokámensk, en Siberia, una de las instituciones con peor reputación del mundo. Pero no la única en Rusia.

La prisión central de Vladímir levantada por Catalina la Grande para encerrar a presos políticos, alberga en la actualidad principalmente delincuentes violentos que conviven en unas condiciones de internamiento extremadamente duras. Según ha publicado Foreign Policy en cada celda se hacinan al menos seis presos y las informaciones sobre abusos por parte de los guardias también son más que comunes en unas instituciones en las que el sida y una tuberculosis rampante parecen contagiarse por momentos.

China

A pesar de haber firmado el Convenio Internacional sobre derechos Civiles y Políticos, lo cierto es que la República Popular de China no parece proteger los derechos de sus ciudadanos, y menos de sus presos. Arrestados en numerosas ocasiones simplemente por ejercer el derecho a la libertad de expresión, los reclusos son sometidos a torturas físicas y psicológicas y en algunos casos incluso están incomunicados en cárceles que se alejan bastante de los estándares internacionales. Pero a pesar de las críticas de Amnistía Internacional y la comunidad internacional, en China no hay derecho a un juicio justo ni a representación legal. Sencillamente te arrestan y punto.

Además, los presos tienen que soportar unas condiciones en las cárceles inhumanas. Según ha denunciado Amnistía, las celdas son extremadamente pequeñas para el número de reclusos que hay confinados en ellas, llegando incluso a dormir directamente en el suelo. Y tampoco se cumplen las condiciones sanitarias óptimas.

Jampel Monlam, uno de los muchos presos políticos tibetanos que estuvo preso por ejercer su derecho a la libertad de expresión, estuvo en la cárcel de Drapchi durante cinco años, en una pequeña celda con otros 12 presos. Según declaró a organismos internacionales, dormía en la misma cama junto a otros compañeros de celda y también compartía un recipiente donde hacer sus necesidades.

Peor suerte han corrido otros reclusos encerrados por participar en protestas o cantar canciones contra el partido comunista. Este tipo de presos políticos suelen estar recluidos a oscuras y en celdas de 183 cm de largo por 90 cm de ancho. Sin mencionar los casos de los más 'peligrosos' los cuales son encerrados en las llamadas celdas frías, forradas de láminas de metal para que sufran aún más las bajas temperaturas.

Corea del Norte

La dictadura de Kim Jong Il tiene en su haber unas 200.000 personas detenidas en sus centros de detención según ha denunciado la revista Foreign Policy. El penal más famoso de todos, el de Haengyong alberga a nada más y nada menos que 50.000 internos donde al menos el 25% muere cada año por causas desconocidas.

El panorama en el resto de cárceles no es mucho más alentador. La mayoría de penales están situados a lo largo de la frontera con China y Rusia para que los presos sufran aún más las inclemencias metereológicas, y lo poco que se sabe de estos presidios se conoce a partir de desertores como Shin Dong Hyuk, quien reconoció a Foreign Policy que nació en el Campo número 14 después de que sus padres fueran encarcelados por tener parientes que habían salido del país.

Guinea Ecuatorial

Amnistía Internacional ha denunciado en numerosas ocasiones la precaria situación de los presos en numerosos países de África a los que se intimida, hostiga, amenaza, detiene y condena a cumplir largas penas de prisión o incluso muerte en ocasiones sin ni tan siquiera un juicio justo. Llegando incluso a torturarles reiteradamente y sometiéndoles a distintos tipos de abusos a la vez.

Este es el caso de Guinea Ecuatorial. La cárcel de Black Beach pasó a formar parte de la larga lista de 'cárceles de los horrores' cuando el año pasado el mercenario británico Simon Mann fue condenado a 34 años de prisión por conspirar para derrocar al gobierno. Después de intentar (en vano) extraditarlo, representantes de Amnistía describieron la reclusión en ese centro penitenciario como una "sentencia de muerte lenta y prolongada", donde las torturas, quemaduras, palizas y violaciones estaban a la orden del día. "Si hay algo peor que estar en la cárcel es estar en Black Beach", dicen los guineanos. Y no sin razón.

Severo Moto, el presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, también estuvo viviendo en una celda minúscula cuyas únicas comodidades eran un camastro y un agujero en el suelo para hacer sus necesidades. Cada vez que el guarda de seguridad salía a comer apagaba la luz y Severo Moto se quedaba a oscuras porque su habitación no disponía de ventanas. Como la prisión no alimenta a los prisioneros, el líder político se mantenía vivo gracias a los cuidados de su familia que todos los días le llevaba el desayuno y el almuerzo pero que sin embargo no le veía, porque el gobierno de Obiang por no permitir, no permite ni las visitas a sus reclusos.

'Black sites'

Tras los atentados del 11-S el gobierno de EEUU levantó una red global de cárceles clandestinas conocidas como Black sites para encerrar y torturar impunemente (y en secreto) a presuntos terroristas de todo el mundo. La 'administración Bush' se aprovechó de esta forma de los presidios utilizados por los servicios secretos soviéticos, el Este de Europa e incluso de las llamadas 'cárceles flotantes' (barcos de la Marina en aguas internacionales), para llevar a cabo este tipo de detenciones y continuar con su 'guerra contra el terrorismo'.

El nombre de 'lugares negros' coincide con la intención del gobierno estadounidense de crear cárceles en zonas libres en donde no puedan entrar a juzgar las leyes estadounidenses. Ni que decir tiene que los sospechosos detenidos en este tipo de prisiones son sometidos a torturas y un trato degradante por parte del ejército de EEUU. El primero en denunciarlo fue The Washington Post, pero también se han sumado las acusaciones filtradas por funcionarios de las Fuerzas Armadas y de la administración de EEUU, además de algunos testimonios de prisioneros.

Alberto G. Luna, El Economista - España